Una patente te otorga el derecho para proteger tu invención durante un determinado periodo de tiempo, normalmente 20 años. En dicho tiempo, el invento será exclusivamente del propietario, el cual tendrá libertad plena para poder comercializarlo mientras dure la patente. Pero, sobre todo, tendrá libertad plena para impedir que los demás comercialicen su invento sin permiso.
Sin una patente sobre el invento, cualquier persona puede copiar y replicar la invención, sin tener ningún tipo de consecuencias legales. Por este motivo, es imprescindible saber cómo registrar una patente en España, evitando así que una tercera persona pueda plagiar tu idea, y con ella, reducir, o incluso quitar, los beneficios de haber sido el primero en desarrollarla.
Para solicitar una patente, es extremadamente recomendable realizar primero un estudio de patentabilidad, que sería el informe que nos asegure que el producto o idea a patentar es nuevo y es un salto inventivo suficiente para merecer la exclusiva. Este paso es primordial para poder realizar los trámites oportunos de forma optimizada y con el máximo de garantías.
En este caso, un profesional cualificado, como es un ingeniero de patentes, te proporcionaría las vías más adecuadas según tus circunstancias.
¿CÓMO REGISTRAR UNA PATENTE EN ESPAÑA?
Los primeros pasos para llevar a cabo el proceso de una patente, una vez investigado si la invención ha sido divulgada con anterioridad, sería redactar la solicitud mediante una memoria descriptiva. Dicha solicitud se compone de una descripción detallada sobre cómo funciona la patente y para qué sirve, unas reivindicaciones que definen las características de la invención y son lo que se va a proteger, un breve resumen, dibujos si son necesarios para visualizar la idea.
Tras completar esta documentación, se ha de presentar una instancia y decidir sobre la estrategia, si acelerar la tramitación o dejar su tiempo de tramitación habitual, de unos dos años. La Oficina Española de Patentes y Marcas, hará un examen de forma y fondo, realizando la OEPM un examen de patentabilidad. En ese punto, el solicitante tiene una opción de continuar buscando la patente, con el pago de tasas de examen, hasta la concesión.
El examen de fondo y el examen de patentabilidad resultan en una negociación técnica con el examinador o el Comité de Examen de la solicitud, en la que se dan argumentos defendiendo la adecuación de la protección y negociando cualquier modificación que lograría la aquiescencia del examinador o comité. Esta negociación se basa en la normativa y, especialmente, en la práctica de la OEPM y de la oficina europea de patentes.
En conclusión, contar con un experto cualificado en el registro de patentes, puede ayudarte no solo a llevar a cabo el trámite del mismo registro, sino que es la mejor manera de evitar problemas. Además, contratando los servicios de un profesional como Miguel García-Cano Cuesta, no sólo contarás con un trato directo y cercano, sino que dispondrás del mejor asesoramiento, sintiéndote acompañado ante cualquier eventualidad que pueda surgir durante el proceso.
No esperes más y contacta con Miguel García-Cano Cuesta. Como ingeniero de patentes, te guiará en el proceso con un trato individual y directo, facilitando así, los procesos que, sin ayuda profesional, resultan muy complicados.





