En determinadas situaciones empresariales pueden ser requeridas la emisión y aportación de informes periciales y dictámenes técnicos por parte de un experto que tenga las cualidades de objetividad, imparcialidad y neutralidad para su presentación conforme al interés empresarial (bancos, juzgados, inversores, etc.).
Tanto la propia actividad diaria empresarial, como las posibles controversias judiciales o arbitrales, hacen necesaria la redacción y determinación de aspectos técnicos de determinadas tecnologías e invenciones en litigio.
La función de un perito judicial es la de llevar a cabo una opinión especializada sobre determinadas tecnologías o innovaciones para su exposición tanto de carácter privado (nuevos socios inversores, bancos, etc), como de carácter público (juzgados y tribunales, así como cortes arbitrales).
La selección de un perito judicial puede ser llevada a cabo por parte del propio empresario o bien solicitada de oficio ante los juzgados o cortes arbitrales.

